Comunicação à trois bandas 04

Thursday, February 22, 2007

Carta - Martina

Faro, 5 de febrero de 2007
¡Hola José Antonio y Sophie!

¿Que tal estáis? Espero que estéis bien. Cuanto a mi, estoy un poco ocupada, pero muy contenta. Ya falta poco para que lleguen las mini vacaciones de Carnaval y eso quiere decir que mitad del según trimestre ya ha pasado. Los primeros exámenes del trimestre también ya han sido hechos. En este momento estoy muy ocupada con los ensayos de Teatro, pues la pieza estrena dentro de un mes. Todo el texto fue construido por el grupo, con nuestras ideas. Se llama “¿Cuál es la distancia de mi corazón hasta el tuyo?” y es la pieza que más me ha gustado construir, no solo porque el grupo es excelente, sino también por la profesora que es alguien muy especial, que sabe enseñar la magia del Teatro.
Bueno, en esta carta os hablaré de mis juegos de niñez y también los de mi abuela, ya que le hice una entrevista. Fue muy divertido y pude constatar cuales son las grandes diferencias entre nuestros juegos.
Mi abuela Se llama Mariana Antónia y tiene 75 años. Cuando tenía siete años, su madre murió, por eso no jugó mucho durante su niñez, pues tenía que ayudar a su padre y a su hermana pequeña. Aún así, ella, la hermana y las niñas del pueblo, solían jugar a la “Manaca”, un juego en que se dibujan ocho cuadrados y una media luna, con los números de uno hasta nueve. Se tira una piedra que tendrá de caer en el primer cuadrado. Entonces, se salta de cuadrado en cuadrado solo con un pie, excepto en las parejas “Cuatro y Cinco” e “Siete y ocho”.
En la misma época, mi abuela también jugaba con muñecas. Actualmente, para tener una muñeca, se puede comprar en cualquier lugar. Las muñecas son hechas principalmente de plástico. Antiguamente eran hechas de papelón o de ropa. Las niñas aprendían a costurar muy pronto y las hacían. Además de hacer las muñecas también construían casitas con piedras o ladrillos. Otro juego muy común era saltar a la corda.
En mi niñez, obviamente, los juegos eran diferentes. Me gustaban algunos de los juegos de calle, los juegos electrónicos y los juegos de mesa. Los de calle eran: las “Escondidas”, la “Apanhada” y saltar al elástico. Las “Escondidas” es uno de los más clásicos juegos de calle. Mientras alguien cuenta hasta cien en la pared los demás se esconden. Quien cuenta debe encontrar a los restantes jugadores. Los jugadores deben intentar llegar a la pared y decir “Un, dos, tres” seguido de su nombre. En la “Apanhada” hay alguien que tiene de cazar a los restantes jugadores. Y para saltar al elástico hay que tener uno con, por lo menos, un metro y medio de ancho. Este juego solo es jugado por chicas, que saltan y dicen “Un, dos, tres”.
Cuanto a los juegos electrónicos, a los dos años empecé a jugar en el ordenador. A mi padre le daban juegos de MS-DOS y me gustaba mucho jugar. Todavía tengo algunos de esos juegos y es espantoso como los juegos para el ordenador se han modificado tanto. Jugar en el ordenador es algo que todavía continúo haciendo. Me gustan principalmente “Los Sims” (suelo jugarlo en español).
De los juegos de mesa, lo mejor es, sin duda, el Monopolio el que más me gusta jugar y lo juego siempre en las fiestas de cumpleaños.
Hacer la entrevista a la mi abuela fue interesante y muy divertido. En primer lugar, porque tuvimos de repetirla muchas veces ya que mi abuela se reía. En según lugar, porque en una de las veces me he olvidado de conectar el micrófono.
Pues, por ahora es todo y me despido.
“Beijinhos” y hasta pronto,
Martina

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